Kervansara
Bandeja decorativa de madera de haya dibujada a mano aplicando el arte Persa del "Tazhib"
Bandeja decorativa de madera de haya dibujada a mano aplicando el arte Persa del "Tazhib"
No se pudo cargar la disponibilidad de retiro
Bandeja rectangular en madera de haya de 29 x 19 cm con elegantes asas, pintada a mano con un precioso diseño de "Tazhib", el tradicional y delicado arte de la iluminación entrelazando coloridos motivos florales y geométricos sobre un fondo azul índigo, en el que el color dorado es el protagonista.
La superficie está recubierta con aceite vegetal para proteger un material tan preciado y darle brillo, a la vez que permitir el lavado a mano. Esta forma tan original de adaptar y aplicar este antiguo arte a todo tipo de utensilios de madera es de una belleza y creatividad excepcionales.
El oro siempre ha sido sinónimo de valor y su color ha sido considerado sobrenatural y sagrado, siendo relacionado con virtudes como la delicadeza, la creatividad o la paciencia. El exquisito arte de la iluminación consistía precisamente en embellecer por medio del dorado las páginas de los manuscritos ya fueran literarios, históricos o religiosos, especialmente las del libro sagrado de los musulmanes tras la introducción del islam en el país.
Se cree que el primer Imán de los chiítas, Alí, fue también el primero en decorar el Corán, pero esta creativa y delicada técnica ya gozaba de gran popularidad antes de la llegada de esta nueva creencia e incluso el Avesta, libro sagrado del zoroastrismo fue adornado con iluminaciones. El tazhib se aplicaba en los márgenes y esquinas de las páginas, entre líneas o versos en libros de poesía e incluso decorando piezas caligráficas.
Los orígenes de este arte se remontan al período sasánida donde también empleaban este tipo de ornamentación en paredes y cerámica pero no fue hasta época selyúcida, a mediados del siglo XII cuando surgiera la primera escuela artesana especializada en este campo y desde entonces sus diseños han decorado libros valiosos, monumentos y todo tipo de utensilios. Bajo el mecenazgo de los timúridas, imperio fundado por Tamerlán, de linaje turcomongol, el tazhib alcanzó su punto álgido dejándonos auténticas obras maestras de incalculable valor que engrosan colecciones en museos persas y de medio mundo.
Cabe destacar la importante labor del príncipe Baysunghur I en la protección y difusión de las artes; este monarca, gran amante de la iluminación, la pintura y la caligrafía, fundó en la ciudad de Herat una biblioteca y logró reunir a grandes artistas de todos los confines del imperio que crearon libros extraordinarios. Entre las principales escuelas de esta preciada artesanía caben citar la Seljuk, de Bujara, Timúrida, Safávida y Qajar, cada cual con sus diferentes ramas lo que explica la diferencia de colores o la desigual colocación de los diseños. Los más utilizados habitualmente en el tazhib son dos tipos de patrones: por un lado los islimi, inspirados originariamente en las enrevesadas hojas de vid y que crean a partir de diseños foliados convencionales y abstractos con zarcillos espirales ininterrumpidas que fluyen armoniosamente gracias al principio de simetría; ya sea en forma de hiedra, trébol, palma o rosa la repetición de motivos parece infinita.
Por otro lado destacan los patrones khatai, un estilo basado en diseños circulares que crean varios tipos de flores, incluída la palmeta de Shah Abbas, simbolizando a las del paraíso y donde los tallos son como una cuerda donde éstas yacen junto con los brotes, las hojas y las ramas. Antiguamente en la elaboración de estas obras se empleaban pinturas de origen natural ya fuera vegetal, mineral o animal y láminas de pan de oro. Hoy en día también se utilizan colorantes químicos de gran calidad y muchos artistas siguen manteniendo vivo este maravilloso legado incluso reinventándolo, aplicando el lujoso y delicado arte de la iluminación a la decoración de todo tipo de utensilios.
Esta hermosa técnica y la importación de artistas persas tuvieron una gran influencia en las obras producidas posteriormente en la India bajo gobierno mogol, los países árabes y especialmente en la Turquía otomana donde fundaron en Estambul la primera escuela del floreciente arte del "tezhip", como se conocería desde entonces entre los turcos, dando lugar a obras excepcionales y a un estilo propio. Tras el cierre del taller de Herat su célebre director se trasladó a Tabriz y cuando el sultán otomano Selim I conquistó la ciudad a principios del siglo XVI se llevó multitud de manuscritos que tras un tratado posterior serían recibidos como obsequios diplomáticos y fundó la Academia Persa de Pintura en el Palacio de Topkapı donde los artistas se especializaron en obras poéticas tradicionales persas.
Share




