¿Por qué "Kervansara"?
Porque su significado implica una conexión muy importante (uno de los muchos puntos en común) entre los dos países a los que está dedicada esta página y además forma un curioso juego de palabras con mi nombre y apellido (Posada).
Kervansaray es la denominación en turco del término originario persa کاروانسرا (que se pronuncia Kārvānsarā, como resultado de la fusión de karvan: caravana y sara: palacio, edificio con patios cerrados) y hace alusión a todas las posadas diseminadas a lo largo de la legendaria Ruta de la Seda, que partía de China y terminaba en Constantinopla (actual Estambul), cruzando la antigua Persia. Estos edificios servían de refugio a las caravanas de comerciantes y peregrinos y establos para sus animales, además de ofrecer hospedaje, tratamiento a los enfermos, reparación de calzado o herraje a los caballos.
Concretamente en Turquía e Irán distaban tan sólo unos 30-40 kilómetros unos de otros (aproximadamente el recorrido de un día en camello), siempre ubicados fuera de las ciudades. Existía también otra tipología: las posadas urbanas denominadas khan (خان) en persa y han en turco, de menor tamaño y carácter menos defensivo pero también muy numerosas. En Turquía la edad dorada de estas edificaciones fue el período Selyúcida (siglo XIII), cuando el sultanato de Konya mandó construir más de 250 caravasares a lo largo del país.
En Irán existen cerca de mil, la mayoría de época safávida y aunque la mayor parte están abandonados se conservan algunos ejemplos muy hermosos. Ya existía una modalidad de estos albergues repartidos por el Camino Real Persa en época de los aqueménidas; esta carretera de más de 2500 km unía la ciudad de Susa con Sardes, hoy parte de la provincia turca de Manisa, no muy lejos del puerto de Esmirna, en el Mar Egeo.
En la actualidad algunos de estos edificios pueden visitarse, otros sirven como casas de té, restaurantes, hoteles o siguen formando parte de los complejos de las mezquitas y los bazares, albergando en ocasiones a los gremios de artesanos; muchos otros por desgracia han caído en el abandono y permanecen en ruinas. He tenido la oportunidad de visitar en varias ocasiones caravasares tanto en Turquía como en Irán y siempre he sentido que les rodea un halo de misterio, no en vano sus muros han sido testigos de muchos siglos de historia.
Probablemente el mayor valor de la Ruta de la Seda, desde sus inicios en el siglo I a.C, fueran los intercambios culturales y ese es también el fundamento de esta página, acercar la cultura turca y persa a nuestros clientes. Al igual que hacían los mercaderes de antaño, quiero hacerte llegar los diseños más hermosos, coloridos y originales con la garantía de autenticidad de estar completamente diseñados y elaborados (en su gran mayoría de manera totalmente artesanal) en estos dos hermosos países.